Es la moda una forma de arte?

Para Arena Martínez, la respuesta es un sí. Pero a la gente le resulta difícil responder a esta pregunta, y vale la pena profundizar en el por qué. Las personas experimentan el arte en galerías, detrás del cristal , a una distancia específica entre el espectador y la obra de arte. A veces, en la comida se puede experimentar y observar obras de arte. La moda, sin embargo, se experimenta en las calles, en los bares, en los trenes, en las fiestas; podemos tocar y sentir la ropa de una manera en la que las artes visuales, la escultura o(en la mayoría de los casos) los performances no se pueden sentir o tocar. ¿La materialidad de la moda lleva a bajar el nivel del arte? ¿O es la comercialidad de la moda? La moda es descartada por muchos como la prima menos culta del arte, y de alguna manera lo es. Incluso comprar alta costura es más barato que comprar arte; la moda es más accesible, menos exclusiva y menos prohibida por las barreras invisibles de la clase, la riqueza y la educación. Así que hay, al menos en la práctica, alguna distinción.


Quería comenzar este blog con Schiaparelli porque siempre hay excepciones; los modistos, que son artistas, escultores y exponentes de la vanguardia. Rich Owens, Issey Miyake, Rei Kawakubo y John Galliano, por nombrar algunos entre otros. Pero todos estos artistas, sin excepción, tienen líneas de sus negocios (o los negocios para los cuales trabajan como directores creativos) dedicadas a conseguir efectivo, ganar dinero. Las empresas no funcionan sin resultados, y las empresas deben ganar dinero para sobrevivir y competir unas con otras. No es lo mismo para los artistas, no en la misma medida. Los artistas no tienen accionistas, los artistas no tienen responsabilidad corporativa, como hace Commes des Garçons, por todas sus innovaciones y credenciales vanguardistas. Entonces, tal vez sea el negocio de la moda lo que confunde la cuestión de la moda como una forma de arte para tanta gente. Es un viejo dilema. Todo lo que se toca con el pincel del comercio se vuelve, a los ojos de algunos, vulgar y devaluado, y a medida que la sociedad y el capitalismo crecen, experimentamos la misma vieja dicotomía de diferentes maneras.


Pero, la forma en que experimentamos el arte está cambiando, y la forma en que compramos la moda también. El mercado de arte que una vez fue notoriamente opaco e imposible de acceder , ya está comenzando a abrirse. Vemos obras de arte en Instagram, en el mismo lugar donde nos encontramos con nuestras marcas y celebridades favoritas. Vemos las historias de nuestros amigos en exposiciones. Los hoteles y espacios de coworking alquilan obras de arte de galerías y cambian la forma en que mezclamos el arte con nuestro entorno de trabajo. La colaboración nunca ha sido más importante para el intercambio y el desarrollo creativo, y apostaría a que la cantidad de colaboraciones entre artistas y diseñadores durante la última década se ha intensificado debido a las capacidades de mezcla de medios de las redes sociales como Tumblr y ahora Instagram. Cuando seamos capaces de curar nuestros propias necesidades yuxtaponiendo una línea de poesía con una campaña de Balenciaga, colocada junto a una pieza de arquitectura barroca y un desnudo; tiene sentido que este intercambio sea reflejado por diseñadores y artistas.


Quiero investigar algunas colaboraciones que me han llamado la atención, algunas muy recientes, algunas con algunos años de más, y ver cuál ha sido el impacto que ha tenido este intercambio entre artistas. La moda es una forma de arte, pero es una forma diferente de ver el arte como en una galería, el contexto es diferente. ¿Se puede difuminar esas distinciones y usar ropa como lienzo, alterar nuestra experiencia de vestir y ver arte en ésta? Me gustaría usar esta serie de preguntas para recolectar algunos momentos en la moda en los que ciertamente se ha llevado a cabo.


Con amor

ARENA